2018 Y GANADERÍA

Durante el año 2017 se generaron importantes cambios que facilitarán el comercio de carne bovina: nuevas disposiciones para registrar el uso de hormonas, avances para facilitar la certificación de exportación a UE, mejoramiento del sistema de trazabilidad. Muchas de éstas iniciativas se podrán visualizar recién a partir del segundo trimestre de 2018.
Viene entonces un tiempo de interés para el desarrollo de nuevos focos de negocio, con el anhelo de capturar nichos de mejor valor, particularmente a nivel de exportación.
Sin embargo, la productividad cárnica avanza en forma más lenta.
De acuerdo a la información disponible en Odepa hasta Octubre de 2017, en Chile se ha producido un 8,3% menos de volumen (ton) de carne bovina con respecto al año 2016.
Sin embargo, al desagregar las cifras por categorías, podemos observar una importante retención de hembras en términos de número de cabezas: 25% menos de faena de la categoría general de vacas, que al desagregarse evidencia un 47% de menor faena de vacas de carnaza. A ello se suma una menor entrega de vaquillas para faena, con una caída superior al 20% y sobre un 90% de retención de terneros. (datos a septiembre de 2017).
Los datos que ha considerado Corpcarne a lo largo de los últimos dos años parecen ir en dirección correcta. Lentamente y a medida que pasan los meses, se observa una tendencia a la recuperación en términos de novillos para faena, además con mayores pesos de canal. Ello podría estar dado por los resultados iniciales de una fase de retención de vientres, pero es probable que un impacto directo esté dado por la reincorporación de machos lecheros que dejaron de sacrificarse hace cerca de dos años atrás.
Sin duda alguna, éstos datos deben alegrarnos, pues representan las bases de un desarrollo creciente en términos de oferta a nivel de industria que deberíamos observar durante los meses venideros.

Al observar la categoría de Novillos a nivel nacional, en términos del volumen de Kg de carcasa acumulados a igual periodo para 2016 y 2017, podemos observar una tendencia al incremento.  De igual forma, podemos evidenciar que ésta categoría adquiere mayor participación respecto al total de faena, alcanzando cerca de un 54% a Octubre de 2017, 6% superior al año 2016.

Al realizar una extrapolación de lo que sólo ésta categoría implica en términos de valor, considerando los precios pagados a animal en pie que representan los kilos de carne acumulados (con un 51% de rendimiento esperado), se ha agregado un 11% de incremento respecto al año anterior.

En 2017 se puede inferir que existió un aporte país de cadena de valor primaria de M$ 230.140.993. sin considerar IVA, sólo por la provisión de animal para faena de ésta categoría animal específica.

Tomando como referencia el valor dólar a octubre de $636, sólo ésta categoría implicó un desarrollo de U$ 361.856.907.-

Por lo tanto, un 1% de crecimiento en producción de Kg de carne por sobre lo acumulado a Octubre de 2017 implicaría un imput a la producción agropecuaria país de 3,6 millones de dólares sin IVA.

Por qué razón se centra el foco en la categoría Novillos?

Principalmente, porque es aquella que genera un círculo virtuoso con la mantención de las existencias bovinas a nivel país.  Crecer en novillos implica poseer una masa de hembras retenidas para reproducción.  Desde el punto de vista sectorial, ello permite entonces centrar esfuerzos por mejorar éstos parámetros reproductivos (para generar en forma ideal un ternero por vaca/año), imprimir esfuerzos y lazos entre el sector lechero y el cárnico, impulsando iniciativas para mejorar la habilidad carnicera de las diferentes razas presentes en la región y el país. Por otro lado, se genera un incentivo para impulsar iniciativas de crianza, recría y engorda, de tal forma de hacer más eficiente cada proceso y culminar con animales que generen una mejor conversión alimenticia, y por ende, obtener un animal terminado en el menor tiempo posible.

De la misma forma, desde el punto de vista del rendimiento, un novillo puede superar el 50% base vara fría.  En el caso de las vacas por ej, éste parámetro resulta en general menor, con un 48-50% de rendimiento.

Por otro lado, el valor del animal en pie también es un factor de importancia.  Mientras un novillo para faena alcanzó los 1.300 pesos en Octubre del presente año, las vacas oscilan entre los $700 y $800/Kg vivo.

Por ello, el desafío es centrar esfuerzos para:

  • Maximizar indicadores reproductivos
  • Disminuir parámetros de mortalidad de terneros
  • Incrementar la tasa de ganancia de peso diaria por animal
  • Disminuir el tiempo de permanencia de los animales para alcanzar el peso esperado
  • Centrar la atención en la disminución de costos.

La importancia de generar metas país/región en producción de carne

En el ejercicio realizado, se observa el enorme feed-back que posee éste rubro en términos de valor al territorio en el cual se produce ganado, además fuertemente encadenado haci atrás (insumos, asesorías, transporte, servicios, mano de obra, etc), sino hacia atrás (agregación de valor industrial, el cual no se considera para el presente documento).

Tomando las últimas cifras disponibles desde la fuente oficial, el 1% de incremento en Kg de carne, representan unos 3.250 novillos, por lo tanto, el país fácilmente puede fijarse un norte de incremento bovino en base a parámetros medibles.

Cuando recordamos los episodios de bajo precio del ternero, que generó una pérdida anual inferida de aprox. unos 100 mil animales/año, puede evidenciarse que ES importante para el país la inversión en avance tecnológico, asesoría predial enfocada a un sistema completo que debe ser rentable, aplicación de nuevos modelos de negocios, acceso a créditos de largo plazo a tasas razonables, entre otras medidas.